Destacamos de la campaña 2018:

  • Supera todas las previsiones y mejora las expectativas de recuperación del viñedo tras los graves daños que limitaron las dos últimas campañas
  • Es especialmente llamativa la progresión de la variedad blanca Albarín: alcanza los 427.343 kilos y es ya la segunda por volumen, con el 11,51%
  • La Prieto Picudo supone el 74,68% de la uva recogida: 2,771.784 kilos frente a 891.223 de 2017 y 3.627.946 de la vendimia récord del año 2015
  • La extraordinaria calidad y sanidad de la uva dará unos vinos blancos y rosados aromáticos y frescos, con gran equilibrio entre acidez y alcohol
  • Los tintos ofrecerán también grandes posibilidades enológicas, tanto en el caso de los jóvenes como en los que las bodegas destinen a la guarda

Fecha de inicio de la vendimia: 18 de septiembre

Fecha de finalización de la vendimia: 29 de octubre

Superficie inscrita: 1.322,74 hectáreas

Superficie productiva: 787,22 hectáreas

Número de viticultores inscritos: 271

Número de bodegas inscritas: 40

Reparto varietal de uva recogida (Kg)

  • Prieto Picudo
  • Albarín
  • Tempranillo
  • Verdejo
  • Mencía
  • Godello
VARIEDADES CANTIDAD DE UVA RECOGIDA (Kg)
– Variedad principal 1: Prieto Picudo 2.771.784
– Variedad principal 2: Mencía 42.045
– Variedad autorizada 1: Tempranillo 246.760
– Variedad principal 1: Albarín 427.343
– Variedad principal 2: Verdejo 215.380
Total resto de variedades autorizadas:
(Garnacha, Godello, Malvasía y Palomino)
0 – 8.480 – 0 – 0
TOTAL 3.711.792 Kg

VALORACIÓN CUANTITATIVA

La Denominación de Origen Tierra León, que opera con ese nombre desde que el pasado día 1 de noviembre renunció al de Denominación de Origen Tierra de León, cerró la vendimia de 2018 con un volumen total de 3.711.792 kilos de uva calificada, lo que supone un incremento del 181,7% sobre la de 2017, que será recordada como la peor de la historia en la zona de producción del sur de la provincia: 1.317.763 kilos recogidos, con una merma del 68,7% con relación a la de 2016. Esos más de 3,7 millones de kilos superan todas los cálculos de los Servicios Técnicos del Consejo Regulador, que en ningún caso preveía alcanzar esa cantidad como consecuencia de los daños causados a las cepas por las desastrosas heladas de finales de abril y cuya recuperación total no parecía posible al menos hasta la vendimia de 2020.

A la vista de las cifras, todo parece indicar que probablemente el viñedo podría recuperar su capacidad productiva a partir de la vendimia de 2019. El notable incremento de la producción sobre unas previsiones iniciales sin duda excesivamente prudentes se debe a varias circunstancias, como el mayor volumen de la uva en la zona norte, el entorno de Valdevimbre e incluso de Los Oteros, donde las cepas se vieron más afectadas; el importante incremento de las variedades blancas Albarín y Verdejo y el mejor comportamiento de las tintas Mencía, que es principal en la consideración varietal de la normativa, y especialmente de la Tempranillo, autorizada y habitualmente relegada en el proceso de vinificación en esta por la preferencia de los elaboradores respecto a los monovarietales de las viníferas autóctonas. Sin embargo, el rendimiento de la Prieto Picudo, incluso por encima de las previsiones, fue más contenido.

Resulta especialmente llamativa la progresión de la Albarín, que alcanzó los 427.343 kilos (94.488 en 2017), cuando por ejemplo en 2014, por no remontarse más atrás, sólo se recogieron 181.715. La consolidación de las plantaciones, la mayoría de ellas todavía muy jóvenes, y de los injertos practicados sobre otras cepas, fundamentalmente de Verdejo (215.380 kilos frente a 388.351 de 2015, por ejemplo) explican esa circunstancia, enormemente satisfactoria para el Consejo Regulador por su defensa de los valores organolépticos de esta variedad tan singular y prácticamente exclusiva de esta zona de producción, en la que ya supera holgadamente las 70 hectáreas de viñedo. En el reparto porcentual de la producción por variedades la Prieto Picudo supuso el 74,68% frente a sólo el 1,13% de la Mencía, también principal, y el 6,65% de la Tempranillo, secundaria, lo mismo que la Garnacha, que desaparece como referencia en esta vendimia. Entre las blancas, la vinífera autóctona Albarín (11,51%) duplica ya a la Verdejo (5,80%), que también tiene la consideración de principal, lo mismo que la Godello, de la que se certificaron 8.480 kilos. Las complementarias Malvasía y Palomino tampoco aparecen con representación esta añada como referencias en la zona.

A la vista también de las cifras, uno de los retos que se impone el Consejo Regulador de la Denominación de Origen León es impulsar el incremento más notable de la superficie productiva (782,22 hectáreas sobre 1.322,74 inscritas), aunque haya aumentado en diez hectáreas sobre la de 2016, que es la última que se puede tomar como referencia, para evitar la pérdida de esa uva de alta calidad.

VALORACIÓN CUALITATIVA

Las buenas condiciones meteorológicas del proceso vegetativo y bajo las que se ha desarrollado la vendimia 2018 en la Denominación de Origen León garantizan que los vinos elaborados en esta añada serán de una calidad excelente. Las extraordinarias condiciones sanitarias de la uva, unida al desarrollo homogéneo del proceso de maduración, permitirán a las bodegas sacar al mercado vinos blancos y rosados muy aromáticos y frescos, con grandes equilibrios entre alcohol y acidez en la boca y unos colores muy atractivos. En cuanto a los tintos, volveremos a encontrar ante una añada que ofrecerá grandes posibilidades enológicas, tanto en el caso de los vinos jóvenes como los que las bodegas destinen a la guarda, también con excelentes parámetros de alcohol, acidez y taninos.

DOLeon