Vinos de Garaje

Somos una bodega diferente, una «Bodega Clandestina» formada en el año 2015 por dos enólogos, Gregorio Gordaliza y Víctor Garrido, que han decidido hacer su propio vino, un vino de garaje, un vino con carácter, diferente, con todo el conocimiento de años de trabajo para otras bodegas, pero con todo el riesgo de una bodega innovadora, “clandestina”, porque las reglas están para saltárselas.

El concepto de vino de garaje tiene para nosotros todo el sentido, ya que, después de una larga trayectoria vinificando para otras bodegas y en otras regiones nos atraía la idea de echar raíces en nuestra tierra y elaborar vinos con nuestras uvas, la “prieto picudo” y la “albarín”, de una manera diferente a como se hace en una gran bodega, desde el seguimiento de las uvas en el campo a su recepción, elaboración y crianza en bodega, prestando todo el cariño, y dedicando el tiempo necesario en cada uno de los pasos hasta conseguir el resultado final.

Los vinos de garaje, son auténticos vinos de autor, producidos por microbodegas. Se elaboran de forma tradicional, en un proceso en el que se pone el acento más en la calidad que en la cantidad. De hecho, su producción suele ser muy pequeña, menos de 2.000 botellas al año. Por tanto, se trata de productos muy exclusivos y preparados con mucho mimo.

El término garaje, debe su nombre a Jean-Luc Thunevin. En 1989, el precursor de esta idea original empezó a cultivar una pequeña parcela de apenas una hectárea en el corazón de los famosos viñedos de Saint-Emilion. Junto a su esposa, realizaban la vinificación de sus vinos en el garaje de su casa. Así fue como se inventó «Château Valandraud, Saint-Emilion Grand Cru». Las primeras botellas fueron inmediatamente respetadas por los críticos.

De esta forma, podemos definir los vinos de garaje como vinos producidos en exiguas cantidades, en sitios minúsculos tal como garajes o talleres, en vez de en una bodega, pero hechos con gran cuidado en las fases del cultivo y de la elaboración del vino.

Producciones pequeñas, vinos cuidados al detalle

Si las grandes bodegas, utilizan la tecnología para proteger sus viñas, productos químicos para evitar problemas en las grandes producciones, el vino de garaje, se puede jactar de cuidar la producción de uva de una manera más natural, más ecológica, y cuidando de todos los procesos, algo que requiere muchísimo tiempo y dedicación, cosa que resulta imposible para vinos de grandes tiradas.

El Vino de Garaje, huye de ese segmento y se empeñan en elaborar vinos auténticos, cuidados desde el cultivo de la uva, recogidos con mimo y limpieza, vinificando con procedimientos que respetan las características de cada uva y cada añada.

Esta forma de trabajar, de concebir la vida, permite disfrutar de gran riqueza de aromas, cuerpo y sabores, con un grado de autenticidad muy por encima de la media.

Así son los Vinos de Garaje, unos vinos de producción muy limitada; vinos muy exclusivos en su mayoría, y realizados con gran pasión

 

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