Consiguen por quinta vez el más alto reconocimiento a la calidad de sus blancos, rosados y tintos de una vendimia que, pese a la penalización por las condiciones del mercado, todavía rozó los tres millones de kilos.

Viveza, pureza y fuerte carácter varietal fueron de nuevo los aspectos más valorados por el comité calificador integrado por directores técnicos de otras denominaciones de origen, enólogos y periodistas especializados.

La Denominación de Origen León alcanzó para la añada 2020 de sus vinos la calificación de “excelente” que ya había conseguido en las de 2018 y 2019 y anteriormente, también de manera consecutiva, en las de 2014 y 2015. Y lo hizo, además, con la más alta puntuación posible: cero puntos en un baremo inverso en el que esa referencia numérica marca la excelencia al no sumar defectos penalizadores. Lo decidió así un comité calificador integrado por directores técnicos de otras denominaciones de origen, enólogos que desarrollan su actividad en distintas zonas de producción, periodistas especializados y presidentes de asociaciones relacionadas con la actividad vinícola y el consumo en general.

La calificación de la añada 2020, que se celebró en Nimú Azotea (Hotel Conde Luna-León), recuperó así el carácter público que siempre ha tenido —con la excepción del año pasado como consecuencia de las restricciones impuestas para preservar la seguridad sanitaria—, con presencia en la lectura del acta de representantes de distintas administraciones públicas y medios de comunicación.

El comité de calificación, de marcado perfil técnico y externo, lo constituyeron en esta ocasión los siguientes diez catadores: Javier Pérez Andrés (periodista y comunicador en diversos medios de Castilla y León), Pablo Franco (director técnico de la DO Rioja), Agustín Alonso (director técnico de la DO Ribera del Duero), Olga Verde (enóloga que desarrolla su actividad en la DO Bierzo y además es presidenta de Bierzo Enoturismo), José Manuel Ferreira (enólogo que desarrolla su actividad en la DO Bierzo), Lucía Cuervo (enóloga con actividad en la DO Toro y la DO León), Francis Giganto (enólogo en la DO León), Ramón Villa (presidente de la Asociación Leonesa de Gastronomía), Martín Méndez (presidente de la Asociación Provincial de Hostelería) y Marcos Vidal (sumiller y hostelero).

El comité de calificación tomó como referencia para la evaluación de la cosecha tres vinos blancos de uva Albarín y tres rosados y también tres tintos —ninguno de ellos con paso por madera— de Prieto Picudo, las dos variedades autóctonas con las que prácticamente todas las bodegas adscritas al Consejo Regulador elaboran sus monovarietales de alta calidad. Fueron prcisamente la gran viveza, la limpieza y pureza y el marcado carácter varietal los aspectos más valorados por el jurado en una calificación este año tardía —habitualmente se convoca a lo largo del mes de mayo— para el perfil de vinos que se elaboran en esta zona de producción del sur de la provincia, en este caso a partir de una vendimia de escasa producción que no llegó a alcanzar los tres millones de kilos.

 

INFORME TÉCNICO

Los vinos de la cosecha 2020 —según la valoración del director técnico del Consejo Regulador de la DO León, Alejandro González—, vuelven a destacar por la altísima calidad de los blancos elaborados con uva de la variedad Albarín, en los que los aromas tropicales vuelven a combinarse en armonía con los cítricos, tan característicos de esta casta, con un gran equilibrio entre el grado alcohólico y la acidez. Lo mismo ocurre con los rosados que se presentaron a la cata de la añada, con un excelente momento de evolución, conservando toda la frescura e intensidad de la Prieto Picudo. La gran novedad la encontramos en esta ocasión en los tintos, en los que se ha podido confirmar la evolución que están alcanzando estas elaboraciones con nuestra variedad estrella en la búsqueda de vinos extremadamente frutales en nariz y que representen a la perfección el potencial de esta variedad. En el paso por boca el carácter agreste de la Prieto Pricudo esté perfectamente pulido. Como curiosidad, las maceraciones carbónicas del año anterior han dado paso a vinificaciones en cemento, lo que debe interpretarse como indicativo del camino que han tomado las bodegas en este tipo de elaboraciones.

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