La histórica sequía y las altísimas temperaturas del verano condicionaron el proceso vegetativo e hicieron  temer una pérdida de producción incluso por debajo de la campaña anterior, que finalmente fue superada en un 18%.

La blanca Albarín alcanza un nuevo récord de producción, con 437.078 kilos recogidos, aunque la tinta Prieto Picudo suma 2.372.391 y supone este año algo más del 77% del volumen de uva procesada por las bodegas.

Los vinos blancos y rosados serán altamente aromáticos, frescos y muy frutales, y los tintos muy varietales, de elevada expresividad y especiales aptitudes también para la crianza en barrica e incluso una larga guarda.

Fecha de inicio: 4 de septiembre
Fecha de finalización: 10 de octubre
Superficie inscrita: 1.225 hectáreas
Número de parcelas: 630
Número de viticultores inscritos: 224
Número de bodegas inscritas: 39

 

VARIEDADES UVA RECOGIDA (kilos)
principal tinta 1: Prieto Picudo 2.372.391
Variedad principal tinta 2: Mencía 24.433
Variedad autorizada tinta 1: Tempranillo 92.302
Variedad autorizada tinta 2: Garnacha
Variedad principal blanca 1: Albarín 437.078
Variedad principal blanca 2: Verdejo 134.380
Variedad principal blanca 3: Godello 11.550
TOTAL 3.072.134

La Denominación de Origen León rompió las agoreras previsiones de finales de agosto, cuando llegó a pronosticarse una producción incluso por debajo de la del año pasado, y concluyó la vendimia de 2022 con la recogida de casi 3,1 millones de kilos de uva (exactamente 3.072.134). La extrema sequía que marcó gran parte del ciclo vegetativo, sin lluvias desde mayo hasta después de iniciada ya la campaña, y las inusualmente altísimas temperaturas del verano, que llevaron a la planta al límite del estrés hídrico en una situación generalizada en la mayoría de las zonas del mapa vitícola del país, impidieron el normal crecimiento y desarrollo de la uva, mermando de manera considerable su peso y, en con- secuencia, el volumen de producción previsible hasta entonces. El agua de las lluvias tardías, sobre todo del 6 de septiembre, dos días después de iniciarse la vendimia, y las de la semana siguiente, más abundantes aunque también con un reparto territorial muy desigual, fue metabolizada de inmediato por las cepas y posibilitó un contenido engorde de la baya para ganar al menos un poco de volumen.

El incremento del 17,70% de la producción respecto a la vendimia de 2021 rompe la tendencia a la baja de las dos anteriores, pero mantiene a la Denominación de Origen León todavía muy lejos de sus mejores cifras previas a la catastrófica campaña de 2017, cuando las heladas, que recortaron hasta un 70% la producción, causaron daños muy importantes a la planta. Esa circunstancia, el largo proceso de recuperación del viñedo y la cautelosa contención de los volúmenes de elaboración por parte de las bodegas durante la crisis sanitaria del covid –se trata de vinos sobre todo de alta rotación en barra y de limitada vigencia temporal–, han impedido al Consejo Regulador volver a situarse en registros por encima de los cuatro millones de kilogramos alcanzados entre los años 2013 a 2016.

En ese contexto y con la variedad reina Prieto Picudo acaparando con 2.372.391 kilos el 77,22% del volumen de uva procesado, la noticia más positiva la constituye sin duda el récord de producción alcanzado por la Albarín, que con casi 437.078 (14,23%) supera a la del año 2018. Esos porcentajes y cifras revelan la polarización de las preferencias de los operadores en torno a las dos variedades autóctonas y más representativas de la zona frente a las blancas –también del rango de principales en ambos casos– Verdejo (134.380), en clara recesión, y Godello (11.550), de carácter puramente testimonial, así como de las tintas Mencía (24.433), igualmente principal, y las complementarias Tempranillo (92.302) y Garnacha, de nuevo sin referencia alguna de pesado de uva durante esta vendimia.

El análisis cualitativo de la añada 2022 destaca sobre todo la excelente calidad de la uva por la relación pulpa-piel, recogida en perfecto estado sanitario en una vendimia de corta duración —se inició seis días antes y acabó con dieciséis de antelación sobre la anterior–, de madurez adecuada y con muy buenos parámetros generales. Los técnicos de las bodegas destacan de nuevo las excelentes aptitudes para la elaboración de vinos con las dos castas principales, Albarín y Prieto Picudo, que como monovarietales constituyen la gran apuesta de los operadores. Los blancos serán de alta expresión aromática, frutales y frescos en boca por las características de las variedades, especialmente en el caso de los albarines, y en cualquier caso muy equilibrados. La Prieto Picudo, esencialmente desti- nada a la elaboración de rosados, será de nuevo rotunda y limpia en la manifestación varietal de los vinos, extraordinariamente fragantes y también con muy buenos equilibrios entre alcohol y la acidez característica que siempre le aporta frescura. Pero la limitación de producción por el proceso vegeta- tivo y la calidad de la uva, de muy pequeño tamaño y una relación piel-pulpa muy favorable pone a los enólogos ante el reto de aprovechar las excepcionales condiciones de la fruta para elaborar unos soberbios tintos, con magníficas aptitudes también para la crianza, incluso larga, en buenas barricas. Serán, en ese caso, vinos muy raciales que mostrarán toda la fuerza y rusticidad de la Prieto Picudo, pero con la agradable finura, sedosidad y elegancia que deberán ser muy bien trabajadas en bodega.

nubedios