La excelente añada 2018 de los vinos de la Denominación de Origen que alcanzaron esa calificación el pasado viernes, día 3 de mayo, tiene su razón en la extraordinaria calidad de los soberbios Albarín y Prieto Picudo y su protagonismo en un magnífico comité de cata cuyos integrantes aunaban profesionalidad, criterio y diversidad. Tras examinar tres blancos, cuatro rosados y otros tres tintos, los doce integrantes del panel de cata, reunido en la quinta planta del hotel Camarote Romántico, de León, concluyeron a través de sus puntuaciones que la añada merecía la más alta calificación.La lectura del acta corrió a cargo de José Peñín, fundador de la Guía Peñín, periodista y crítico vinícola de prestigio internacional, que lo hizo en representación de un comité de cata integrado por los directores técnicos de las denominaciones de Origen Rioja (Pablo Franco), Ribera del Duero (Agustín Alonso) y Bierzo (Carmen Gómez), los cocineros Juanjo Pérez (restaurante Cocinandos), Amparo Rodríguez (Los Poínos) y Javier Rodríguez (Delirios), los enólogos Rafael Alonso y Francis Giganto, el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo, Martín Méndez, el sumiller Fito Benéitez, presidentede Asle, y Ramón Villa, presidente de la Academia Leonesa de Gastronomía. El Consejo Regulador, que representa a viticultores y elaboradores, se felicita por haber alcanzado la más alta calificación en el primer año que opera con la nueva mención de Denominación de Origen León, el tercero -la había tenido con anterioridad para las añadas 2014 y 2015- desde que en 2007 se constituyó la Denominación de Origen Tierra de León, para la que el cambio de nombre fue autorizado el pasado día 8 de abril por la autoridad europea tras cinco años de tramitación del expediente.

 

 

 

 

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